El tratamiento de las quemaduras requiere un cuidado reconstructivo de la zona afectada. Dada la complejidad de este tipo de afecciones es imprescindible evaluar los tratamientos posibles. Esto es desde los cuidados reconstructivos epidérmicos hasta la realización injertos.
Las quemaduras requieren un cuidado especial por parte del médico que no solo debe tener en cuenta el tratamiento específico de sus secuelas. Al estar asociado habitualmente a situaciones traumáticas, los procedimientos y seguimiento del paciente son decisivos respecto a la recuperación.
Al evaluar a un paciente con quemaduras, consideramos diversos factores:
- Extensión de la quemadura: El porcentaje de superficie corporal afectada influye en la gravedad de la lesión y la necesidad de injertos.
- Profundidad de la quemadura: Las quemaduras de primer, segundo y tercer grado requieren enfoques terapéuticos distintos.
- Ubicación de la quemadura: Las quemaduras en zonas de flexión, articulaciones o rostro pueden presentar desafíos adicionales en la reconstrucción.
- Edad y estado de salud general del paciente: Factores como la edad y la presencia de otras enfermedades pueden afectar la capacidad de cicatrización y la elección del tratamiento.